Argentina Sánchez y Ramón González coinciden en que el cooperativismo hizo renacer en su entorno la cultura del trabajo después de una dura caída. Ambos elevan ese pensamiento y defienden el concepto de "dignidad laboral".
Argentina conformó la Cooperativa de Trabajo Aguas del Valle en 2005. Desde ese momento, su organización realizó obras públicas, de agua y cloacas, establecidas en contratos con la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT-Sapem). "La fundamos para buscar el bienestar del barrio (María Elena White, en la Capital). No teníamos noción sobre una cooperativa, pertenecíamos a planes Jefas y Jefes de Hogar. Pero junto con los muchachos, ahora ponemos el hombro todos los días", recalca Sánchez, que preside la institución.
Ramón, en cambio, es miembro de la Cooperativa La Esquina, una pizzería que funciona en el microcentro capitalino, y que quedó en manos de sus empleados tras la crisis de 2001. "Se puede crecer, pero el crecimiento debe estar respaldado por el esfuerzo, el empeño y la responsabilidad. Nosotros logramos mantener desde el inicio esos valores", comentó.
Las cooperativas reflejan e impulsan la economía social de su entorno. Aunque esas asociaciones han dejado de tener el tradicional funcionamiento en Argentina, que lleva la impronta de los inmigrantes que buscaron en el país el progreso social y económico.
El Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social nacional (Inaes) las define de manera conceptual como una "asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes". Y la vía para lograrlas es la institución de una empresa de "propiedad conjunta y democráticamente controladas".
La historia de estas organizaciones estuvo marcada por la práctica democrática, la ayuda mutua, la igualdad, equidad y participación (un asociado es igual a un voto), entre otros valores, recuerda Samuel Kaufman, secretario de Educación Cooperativa de la Comisión de Asociados del Banco Credicoop.
El directivo, de 88 años, añade a su repaso de imágenes del pasado los roles que cumplieron aquellas históricas agrupaciones contenidas en la Unión Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT), o las conocidas Hogar Obrero o Sancor, a nivel nacional.
El ahora
Lasdiferencia entre el ayer y el hoy se centra en la posibilidad de elegir su esencia productiva. En 2004, el modelo de asociación tuvo un giro en su concepción tradicional, en su estructura y objetivos. Con la resolución Nº 2.038, el Gobierno nacional implementó programas de obras públicas bajo contratos limitados con estas organizaciones para lograr inclusión social, como finalidad primaria, aunque en ocasiones estuvieron expuestas a la manipulación política. No podían convenir, en esos años, acuerdos con el sector privado, sino sólo con el Estado.
Las modificaciones establecidas a través de la resolución Nº 3026 en 2006, que reemplazó a su antecesora, permitieron que los convenios laborales se ampliaran de lo público a privado, y que diversificaran su capacidad a una actividad productiva.
En Tucumán funcionan en la actualidad 1.400 cooperativas tradicionales y 700 que están contenidas en la resolución 3.026. La cantidad de miembros depende de la estructura de las organizaciones. Por ejemplo, el plan "Cloacas Más Trabajo" -acuerdos de trabajo con la SAT- contempla alianzas conformadas por 16 integrantes como mínimo; mientras que el régimen "Argentina Trabaja" permite asociaciones de 60 trabajadores, con un presidente. Sobre este último programa se supo que en las próximas semanas se anunciaría una nueva reformulación de la resolución 3.026. Las cooperativas de 60 asociados serán divididas para establecer estructuras con menor cantidad de personas y así simplificar su comportamiento, según informaron desde Casa de Gobierno.
En el Día Internacional de la Cooperativa, declarad por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la dependencia estatal de las cooperativas es mucho mayor ahora que en años anteriores, aunque los propios actores del sector alzan la defensa del desarrollo independiente. "Sí, se puede. Existen casos como 'Campo Herrera', 'Ibatín' de Monteros o 'El Gaucho', que son empresas que salieron adelante", fundamentó David Mizrahi, interventor del Instituto Provincial de Acción Cooperativa y Mutual (Ipacym).
Una cooperativa "es una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para afrontar necesidades".
Funcionan en la provincia alrededor de 2.400 organizaciones de trabajo, agrícolas y de servicios, entre otras, según el Ipacym.
En 2004, el Gobierno nacional impulsó la creación de cooperativas de trabajo, que dependen de contratos con entidades oficiales.
Los programas oficiales, como "Argentina Trabaja" o "Cloacas Más Trabajo", destinan más de $ 350 millones anuales para obras.
La mano de obra implica un 40% de los ingresos por contrato en las cooperativas. El resto se destina a herramientas, por ejemplo.
En los últimos años crecieron un 50% las cooperativas en Tucumán. De las 1.400 tradicionales, 800 se mantienen en actividad.